Es suficientemente conocido por todos el llevado y traído síndrome del año mil como realidad histórica que se ha prestado a toda clase de fantasías medievales y, en nuestro tiempo han sabido captar artistas como Bergman en su película El séptimo sello. De igual modo, trasladan este valor significativo a la realidad actual títulos como «Los cuatro jinetes del Apocalipsis», de Blasco Ibáñez, llevado a la pantalla bajo la dirección de Minelli o la producción «Apocalypse Now», de Coppola, por no citar más que un par de obras maestras, que son la ratificación más evidente de lo que estamos afirmando. De igual modo ha inspirado a artistas plásticos de todas las épocas. Basten recordar los ábsides con el Mesías Pantocrator desde mosaicos bizantinos tan bellos como el de Montreale hasta impresionantes frescos románicos como el de S. Clemente de Tahull, incontables tímpanos de pórticos románicos y góticos, antiguos códices como el Apocalipsis de Bamberg o los de los comentarios de Beato de Liébana, bellísimos tapices como los de Angers, del duque de Anjou o los de la Granja de San Ildefonso, cuadros y grabados de incontables pintores desde Durero y el Greco hasta Zdzislaw Beksinski… Y ¿Qué tema no ha sugerido una inspiradísima obra de arte? La iconografía del Pantocrátor, del Cordero, del Ángel con la trompeta, de los Cuatro jinetes, de la Mujer, del Dragón, de la Jerusalén celeste, del Trono de gloria… Siendo tal vez sus imágenes las más recurrentes en la iconografía cristiana y habiendo influido tanto en las liturgias áulicas de las iglesias, muy al margen de su auténtica interpretación, es sin embargo el libro menos leído en las reuniones de la comunidad y más ajeno a un interés por buscar su sentido profundo, por encima de las circunstancias históricas que lo motivaron así.

06- La obra de Juan. La revelación de Jesús

SKU: 9788412315783
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  • BENITO ACOSTA:

    Nació en Zalamea de la Serena (Badajoz) el 14 de marzo de 1937, en plena guerra incivil.  El año 1952, entró en el Seminario Diocesano de San Atón. Se ordenó el 7 de abril de 1962 y su primera misión fue la de coadjutor de Aceuchal. Allí la gente más humilde le enseñó unas páginas de teología que no estaban en los libros. Fue después párroco de una pequeña aldea de la zona que había sido portuguesa, Táliga, donde los pobres le siguieron enseñando teología. Tras una estancia forzada en Melilla, fue párroco de La Morera, un pueblo pequeñito, donde pudo conocer a cada habitante, casa por casa, por su nombre. Se incorporó a la diócesis de Málaga, como párroco de Mollina, que fue para  él como estrenar su ministerio, con la alegría de contar con un equipo magnífico de compañeros. El pueblo siguió siendo su gran maestro, junto con el Evangelio. Después de diez años en Villanueva de Algaidas, pasó un largo tiempo en una barriada humilde de Málaga ciudad, Granja de Suárez, una parroquia muy peculiar. En este tiempo tuvo la oportunidad de publicar bastante material del que había ido trabajando desde que se ordenó, escrito fundamentalmente de noche, en las horas en que podía trabajar más tranquilo. Actualmente, sus mayores satisfacciones provienen de un trato muy cordial con nigerianos, donde encontró una gente encantadora de fe sencilla, de los que ha seguido aprendiendo mucho cada día. Actualmente está jubilado y vive en una residencia de ancianos.

  • 346 PÁGINAS

    TAMAÑO A5

    ENCUADERNACIÓN RÚSTICA.