Se ha venido llamando “Los Hechos de los Apóstoles” a la segunda parte de la obra de Lucas, y el sentido de este escrito ha sido uno de los más discutidos del Nuevo Testamento. Hasta este mismo título, que naturalmente no es de Lucas, viene a despistar al que lo  lee cándidamente. Lucas va presentando a diversos personajes que salen, con mayor o menor dificultad, del judaísmo oficial (no es otro el valor simbólico que aquí se da a «Jerusalén») para ir a «Roma», el centro geográfico del mundo pagano (símbolo, por tanto, del paganismo). Por esa razón el título que mejor se adecua a esta segunda parte de la obra de Lucas sería “De Jerusalén a Roma”, algo en lo que pueden estar de acuerdo la mayoría de los estudiosos. Si este éxodo resultaba difícil para todos los judíos, mucho más lo fue para Pablo, de procedencia farisea, que no convivió con Jesús, y se convierte así en un símbolo del doloroso parto que significó reconocer que la llamada del Señor no se dirigía ya al pueblo elegido, sino, por medio del su resto fiel, a todos los pueblos de la tierra.

En la marcha hacia el paganismo surge una comunidad nueva que va a ser el centro de operaciones: Antioquía, con la que se encabeza una nueva sección. Se evita el nombre de primer viaje de Pablo a los episodios de lo que llamaríamos misión de Bernabé y Pablo. Es importante el conflicto entre estos dos apóstoles, que motiva, ahora sí, los siguientes viajes de Pablo. El objetivo del tercero, desaconsejado por todos, es Jerusalén, un camino de regresos, lleno de despedidas, que acaba en amenazas de muerte y prolongadas prisiones. Su apelación al César le hace por fin aterrizar en Roma, donde completa su éxodo y conversión… No cabe duda de que se trata de un hermoso y coherente escrito con pasajes inolvidables…

Concluida la obra de Lucas, termina este ensayo con el vocabulario griego empleado en ella.

03- La obra de Lucas. II de Jerusalem a Roma

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  • BENITO ACOSTA:

    Nació en Zalamea de la Serena (Badajoz) el 14 de marzo de 1937, en plena guerra incivil.  El año 1952, entró en el Seminario Diocesano de San Atón. Se ordenó el 7 de abril de 1962 y su primera misión fue la de coadjutor de Aceuchal. Allí la gente más humilde le enseñó unas páginas de teología que no estaban en los libros. Fue después párroco de una pequeña aldea de la zona que había sido portuguesa, Táliga, donde los pobres le siguieron enseñando teología. Tras una estancia forzada en Melilla, fue párroco de La Morera, un pueblo pequeñito, donde pudo conocer a cada habitante, casa por casa, por su nombre. Se incorporó a la diócesis de Málaga, como párroco de Mollina, que fue para  él como estrenar su ministerio, con la alegría de contar con un equipo magnífico de compañeros. El pueblo siguió siendo su gran maestro, junto con el Evangelio. Después de diez años en Villanueva de Algaidas, pasó un largo tiempo en una barriada humilde de Málaga ciudad, Granja de Suárez, una parroquia muy peculiar. En este tiempo tuvo la oportunidad de publicar bastante material del que había ido trabajando desde que se ordenó, escrito fundamentalmente de noche, en las horas en que podía trabajar más tranquilo. Actualmente, sus mayores satisfacciones provienen de un trato muy cordial con nigerianos, donde encontró una gente encantadora de fe sencilla, de los que ha seguido aprendiendo mucho cada día. Actualmente está jubilado y vive en una residencia de ancianos.

  • 616 PÁGINAS

    TAMAÑO A5

    ENCUADERNACIÓN RÚSTICA.